Taller de mobiliario a medida
Santa Fe, Argentina
Fabrica los interiores de armario donde después se colocan los módulos. Nos ayuda a fijar las holguras entre bandeja y bandeja para que la rotación de temporada no atasque nada.
El sistema modular no se construye en solitario. Para que los módulos, los contenedores al vacío y las etiquetas encajen en armarios reales, colaboramos con talleres de mobiliario, estudios de interior doméstico y pequeños negocios de organización que ya trabajan con hogares y familias. De esas conversaciones salen ajustes concretos: medidas de bandeja, altura de apilado, tipo de etiqueta que resiste el uso continuo. No buscamos acuerdos de escaparate, sino gente que pruebe el método en su día a día y nos diga qué falla.
Santa Fe, Argentina
Fabrica los interiores de armario donde después se colocan los módulos. Nos ayuda a fijar las holguras entre bandeja y bandeja para que la rotación de temporada no atasque nada.
Rosario, Santa Fe
Trabaja con familias que cambian de temporada dos veces al año. Prueba las etiquetas gráficas en armarios compartidos y anota qué tipografía se lee mejor con poca luz.
Pérez, Santa Fe
Reutiliza contenedores y fundas fuera de temporada. Su experiencia con prendas voluminosas nos sirvió para definir el perfil bajo de tapa en los contenedores al vacío.
Gran Rosario
Traslada armarios ya organizados con el sistema. Nos confirma qué módulos aguantan mejor el movimiento y cuáles conviene vaciar antes de levantar la estructura.
Seguimos abiertos a talleres y estudios que quieran probar el método en armarios reales. Escríbenos a info@jerseyngears.com y contamos qué tipo de espacio manejas.
Jersey n Gears no vende muebles ni prendas: diseña módulos intercambiables que se integran en armarios y organizadores que ya tienes. Trabajamos para hogares con poco espacio, familias que cambian de temporada y profesionales que necesitan localizar una prenda sin abrir cinco cajas. Nuestra identidad se apoya en un principio sencillo: el orden debe poder repetirse con poco esfuerzo, temporada tras temporada.
Pensamos en quien guarda ropa de cama y abrigos en la parte alta del armario, en quien reorganiza el vestidor dos o tres veces al año y en quien comparte espacio con más personas de la casa. No prometemos un armario perfecto. Proponemos un sistema que se mantiene solo cuando está bien pensado.
Estilo plano, contenedores blancos y etiquetas gráficas legibles: la misma lógica visual en cada módulo, para que reconocer el contenido sea inmediato.
La mayoría de los armarios no fallan por falta de espacio, sino porque cada temporada obliga a vaciarlos enteros. Aquí mostramos cómo se ve un sistema modular aplicado a un armario real: contenedores blancos que se apilan, etiquetas gráficas que se leen de un vistazo y módulos que se intercambian entre la zona activa y la de reserva. Nada de reformas ni muebles nuevos. Solo gestos repetibles: guardar, etiquetar, rotar.
El armario se divide en una zona para la temporada en uso y otra para las prendas fuera de ciclo. Cuando cambia la estación, solo se intercambia el contenido entre ambas. Las etiquetas marcan qué hay dentro sin abrir cada contenedor.
Las tapas de perfil bajo permiten apilar varios contenedores sin que la pila se incline. Reservamos este formato para ropa de cama y prendas voluminosas fuera de uso, con la etiqueta siempre en el frontal.
Formas simples y tipografía clara para identificar temporada y tipo de prenda incluso con poca luz. Las etiquetas se retiran y recolocan sin dejar residuo cuando cambia el contenido del módulo.
El sistema no promete un armario perfecto. Se mantiene con poco esfuerzo porque cada prenda tiene un lugar identificable y cada cambio de temporada se resuelve moviendo bloques, no reorganizando todo.